5 consejos para el voluntariado en el extranjero

Dar de sí mismo y de su tiempo es un gran compromiso. He aquí algunos consejos de una enfermera de viajes para voluntariado enfermería en el extranjero.

Sé y mantente abierto

Sinceramente, nunca se sabe lo que puede pasar. Puedes atender a los niños usando un bote de toallitas Clorox como escritorio, el agua puede acabarse, o tu camión puede pinchar y tu equipo tiene que subir una montaña con toda el agua y los suministros para abrir con éxito tu clínica para el día.

En cualquier caso, si te mantienes abierto, positivo y flexible, podrás superar cualquier cosa. Al estar en países empobrecidos, las cosas van a ser completamente diferentes a las que estás acostumbrado, pero aceptar y adaptarse es lo que ya se te da bien como enfermero viajero, así que aprovéchalo. ¡Mantén la calma y sigue con la enfermería!

No hay que llevar demasiado equipaje

Soy conocida por tener que rezar para que alguien traiga extras. Así que no seas como yo, prepárate y haz la maleta como corresponde. Tienes que recordar que la mayoría de las veces lo que usas en casa no está disponible en estos países, así que si lo necesitas debes traerlo. Protector solar, ropa, medicinas, tentempiés, etc.: haz una lista y empaca lo esencial. Yo siempre acabo marchándome y donando la mayor parte de lo que he traído a orfanatos o a la organización de acogida. Así que rara vez vuelvo a casa con la mitad de mi equipaje.

Investigación

No seas ingenuo, investiga. No es necesario que hagas una disertación sobre el país al que vas a ir, pero sé consciente y atento: desde la cultura/las costumbres, el idioma y la seguridad, hasta cosas tan simples como el clima y el WiFi. Hay ciertas cosas que hacen que tu viaje se desarrolle sin problemas si conoces un poco la zona a la que vas.

Una gran ayuda para mí fue practicar un poco las frases comunes en el dialecto nativo por si me perdía o necesitaba ayuda y nadie hablaba inglés. No vas a saber o recordar todo, pero un poco de respeto por el país y su gente ayuda mucho. También hay que informarse sobre la organización o el grupo con el que se viaja.

Como viajeros tenemos acceso a tantas redes que hay muchas opciones para encontrar una buena organización/grupo que se ajuste a tus necesidades de voluntariado en el extranjero.

Lo que pones es lo que sacas

Estos viajes realmente tocan las cuerdas del corazón, ¡afírmalo, ya que las enfermeras son unas pequeñas zorras por dentro! Llevo un diario a lo largo de mis viajes porque las misiones médicas te dan algo más que la “sensación de bienestar”: te ponen a prueba mental, espiritual y físicamente. De Haití aprendí la fuerza, de Rusia aprendí la independencia y de África aprendí el amor. Así que dedica tu tiempo a conocer a la gente, al país y a ti mismo a través del servicio. Intenta aprender el idioma, comer la comida, bailar y cantar con los niños. Escuchar las historias de tus pacientes o del personal es uno de los diálogos más reveladores que puedes compartir. El que se fue, si tiene suerte, no será el que regrese. Acepta las diferencias e intenta sumergirte en lo nuevo. Te lo agradecerás, créeme.

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